Manteca de Karité, un regalo de la naturaleza

Manteca de Karité, un regalo de la naturaleza

Manteca de Karité (Vitellaria paradoxa) se extrae de un árbol autóctono de África cuyo nombre significa “Árbol de mantequilla”, puede vivir hasta tres siglos, y produce un fruto del cual se obtiene la grasa vegetal bautizada en español como manteca de karité y conocida en inglés como shea butter. El fruto del Karité, a pesar de ser llamado nuez, es una drupa que recuerda a un dátil, con un exterior compuesto por una pulpa no muy gruesa, de sabor ligeramente agrio, que cubre una almendra relativamente grande y muy rica en aceite, que es de donde se extrae la manteca. El proceso de extracción tradicional es muy laborioso, y permite obtener aproximadamente 1 kg de manteca de 20 kg de frutos enteros. Consiste en varios pasos en donde la almendra primero es separada de la pulpa, luego triturada, tostada y molida hasta obtener una pasta liquida que se bate a mano, separando la manteca del resto de los componentes . Esta manteca luego se hierve y se filtra repetidas veces para eliminar todas las impurezas. Tradicionalmente, la manteca de Karité se utiliza en sus países de cultivo (especialmente Burkina Faso, Costa de Marfil, Malí y Sudán) como una grasa comestible de gran presencia en la cocina.

Además de su uso culinario, la manteca de Karité ha encontrado un amplio campo de aplicaciones en la industria cosmética. Su utilización principal ha sido como emoliente en cremas, champús, acondicionadores, y otros productos tópicos, pero esta situación ha ido cambiando gradualmente, gracias a que diversos estudios han ido comprobando las múltiples propiedades del Karité, lo que ha llevado a que aumente la oferta de la forma pura de la manteca.

La porción saponificable de la grasa de Karité compone entre el 90% y 80% del total de su masa, y está compuesta principalmente por ácido palmítico (2-6%); ácido esteárico (15-25%); ácido oleico (60-70%); ácido linolénico (5-15%); y ácido linoleico (<1%). La restante porción insaponificable es la que hace verdaderamente interesante este producto, ya que contiene sustancias bioactivas que son responsables de los beneficios que genera. Entre estas sustancias encontramos antioxidantes como los tocoferoles (vitamina E) y catequinas (que también se encuentran en el té verde), alcoholes triterpénicos, que reducen la inflamación; ésteres de ácidos cinámicos, que tienen una capacidad limitada de absorber radiación ultravioleta (UV), y lupeol, que impide los efectos del envejecimiento de la piel inhibiendo enzimas que degradan las proteínas de la piel.

La combinación de estos elementos presentes en la porción insaponificable, con el excelente perfil lipídico de la porción saponificable hacen de la manteca de Karité un producto ideal, que ofrece una excelente absorción que a su vez facilita la correcta administración de los principios activos que contiene. Estudios como los de Malachi Oluwaseyi Israel, publicado en el American Journal of Science1 o el de M. Pobeda y L. Sousselier2 coinciden en concluir que la manteca de Karité ofrece los siguientes beneficios comprobados:

-Hidratante y emoliente.  Gracias a su perfil lipídico ofrece una excelente absorción y buena unión al agua, y además ofrece una mejor protección frente a la pérdida de agua transepidérmica que los aceites minerales. Numerosos estudios han demostrado su utilidad en el tratamiento de dermatitis atópica causada por el frío, y su capacidad de hidratar durante 8 horas con una sola aplicación.

-Propiedades antienvejecimiento.  En numerosos estudios ha demostrado eficacia contra el envejecimiento provocado por los rayos solares, mostrando propiedades anti-eritema UV, ayudando a la regeneración celular de la piel y al ablandamiento de ésta. A esto se suma que a través de distintos mecanismos también estimula la producción de colágeno, mejorando la calidad de la piel.

-Propiedades antiinflamatorias. La presencia de α-amirina le convierte en un aliado eficaz en aliviar procesos reumáticos e inflamaciones epidérmicas.

-Propiedades regenerativas. Gracias a los elementos mencionados anteriormente, la manteca de Karité es eficaz para disminuir cicatrices y ayudar a la cicatrización de lesiones producidas por procesos irritativos de la piel.

-Protección solar. Los ésteres de ácidos cinámicos presentes en su parte insaponificable hacen que la manteca de Karité ofrezca cierto nivel de protección frente a la radiación UVB, aunque esta no es en ningún caso suficiente como para reemplazar el bloqueador solar.

En conclusión podemos afirmar que la manteca de Karité ofrece unas excelentes propiedades para el cuidado de la piel, tanto si buscamos un uso preventivo como uno terapéutico o regenerativo, y al tratarse de un producto completamente natural que se obtiene por medios mecánicos (en el caso de los que tienen certificación bio) tienen la ventaja adicional de no incorporar en su composición ningún tipo de producto químico adicional, lo que la hace perfecta para pieles sensibles y delicadas.

  1. http://article.sciencepublishinggroup.com/pdf/10.11648.j.ajls.20140205.18.pdf
  2. https://www.ceci.ca/assets/uploads/PDF-FR/Karite/SheaButterRevivalAfricanWonder.pdf
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